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Empezar una dieta y no terminarla, una verdad y una realidad. La buena noticia es que no eres la única y, reconozcámoslo, ¡a nadie le gusta estar siempre a régimen! Otro caso de frustración es hacer la dieta, lograr bajar los kilos, y una vez que vuelves a comer normal, recuperas el peso en pocos meses…

Según los expertos, esto responde a que -por lo general- quienes tienen problemas de peso no logran «estar a dieta» porque en realidad nunca han tenido buenos hábitos alimenticios y, en muchos casos, esto es desde la infancia. Por ende, están predestinados a tener sobrepeso u obesidad.

Sin embargo, todo eso se puede cambiar si estás dispuesta a hacerlo. Estos consejos pueden ayudarte:

Mentalizarte al 100% 

No comiences una dieta o régimen si sabes que no lo vas a terminar. Y ten claro también que debes asumir el tiempo según esos kilos extra que quieras bajar.

Estar bien emocionalmente

Si tienes alguna inestabilidad emocional o un problema de cualquier tipo, recuerda que el estrés o ansiedad que provoca la situación puede ser canalizada a través de la comida.

Elige el momento con menos eventos, fiesta, reuniones sociales, etc.

Es muy difícil no tentarse ante la comida rica de este tipo de festividades.

Cambia el «chip»

Para comer saludable debes hacerte la idea de mantener esos hábitos por el resto de tu vida. No privarte de comida, pero si de comer sano. No pasa nada si de vez en cuando te desordenas o sales de lo saludable, de hecho los expertos lo recomiendan para no acumular esa ansiedad, pero hay cosas muy ricas y menos calóricas que puedes incluir en tu día a día.

Y obviamente hay ciertos alimentos que es mejor reducir, evitar o eliminar en la medida posible: procesados, azúcar, sal, grasas, pastelería, bebidas, galletas, comida rápida, etc.

Despídete de la vida sedentaria

No se trata de volverte loca haciendo ejercicio si realmente no te gusta o no lo disfrutas, pero dale un empujoncito al cuerpo con algunos días de actividad física. No solo te ayudará a bajar de peso, sino que además te traerá muchos beneficios como resistencia, dormir mejor y tener más energía, entre otros.

Haz una buena elección

Si ya decidiste seguir con los buenos hábitos alimenticios de por vida, elige bien que sea una dieta que te enseñe a comer bien y que sea fácil de mantener, que no sea restrictiva totalmente y que te entregue todos los nutrientes que necesitas. Así incentivás el metabolismo y el correcto funcionamiento. Para esto es ideal que sea un experto (especialista en Nutrición) el que te guíe.

Estar a dieta no significa dejar de comer ni sentir hambre todo el día, sino saber controlar las ingestas.
Cuando estás a dieta no tenés por qué sentir hambre todo el día.

Para ello, podés seguir alguna serie de consejos para controlarla.

Grasas saludables: Este macronutriente se metaboliza lentamente por lo que te hace sentir lleno por más tiempo. Incluí grasas insaturadas saludables como salmón, palta, nueces y semillas cada vez que comas.
Proteína: Otro macronutriente de relleno. Lo bueno de las proteínas magras como el pescado, el tofu, los huevos o la carne de pavo es que te mantienen saciado durante más tiempo, manteniendo a raya el hambre. También proporcionan mucha energía y queman más calorías cuando se digieren.
Cafeína: Actúa como un supresor natural. Optá por el té verde o negro o el café (sin azúcar).
Vegetales: Están llenas de fibra que sacia el hambre. También podé comer un gran volumen de ellas sin exagerar en las calorías. Comé una ensalada grande una vez al día y comé verduras como refrigerios.
Agua: La sed a menudo se confunde con el hambre, así que cuando sientas que quieres comer, bebé un vaso grande de agua, esperá diez minutos y observa cómo te sentís.

A menudo descubrirás que ya no tenés hambre. El agua simple durante todo el día también puede mantener tu barriga llena. Tratá de beber dos litros por día.

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