River Plate no pudo celebrar el regreso al estadio Monumental por Copa después de obtener la Libertadores en el Santiago Bernabéu de Real Madrid ante Boca Juniors por dos razones: empató 0 a 0 con el inexperiente Palestino, de Chile y lo hizo sin público, cumpliendo con la sanción aplicada por Conmebol tras los incidentes de esa mencionada final.

El partido asomó con pronósticos negativos para River, ya que de movida su público no lo pudo acompañar porque debió pagar por los incidentes provocados durante la final de la pasada edición ante Boca Juniors.

Y como valor agregado tampoco pudo estar otra vez en el banco de suplentes el director técnico Marcelo Gallardo, que cumplió la cuarta y última fecha de suspensión que previamente a la final le había aplicado la Conmebol.

Además, y en una circunstancia inusual para cualquier partido que se precie, antes del minuto, apenas transcurridos 10 segundos, fue amonestado el zaguero Javier Pinola, en un hecho prácticamente sin antecedentes.

Todos estos malos augurios (el club de Núñez perdió unos 50.000.000 de pesos por jugar a puertas cerradas) se extendieron también al juego, ya que Palestino, por momentos hizo gala del buen juego que lo trajo hasta la fase de grupos.

De hecho, los chilenos se apropiaron de la mitad de la cancha, jugaron y atacaron, con el ex Banfield Agustín Farías como eje medio y el también argentino Lucas Passerini (ex Estudiantes de Buenos Aires y Tigre) preocupando constantemente a la última línea riverplatense.

Tal fue el equilibrio que generaron los visitantes en las acciones, que al ser más punzantes que River terminaron generando las mejores opciones de gol del primer tiempo, a tal punto que Franco Armani terminó transformándose en figura.

Las características del partido no variaron en el tramo inicial del segundo período, ya que en el primer cuarto de hora los “verdirrojos” manejaron la pelota y los tiempos del partido, algo que fue advertido por Gallardo en uno de los palcos del Monumental y por Matías Biscay (dirigió 10 partidos a River, con cinco triunfos y cinco empates).

Por eso entre ambos decidieron dar un volantazo apenas superados esos 15 minutos e ingresaron el juvenil Cristian Ferreira y el experimentado Matías Suárez, pero lo más impactante fue quienes salieron: Juan Fernando Quintero y Lucas Pratto.

Así, con media hora por delante las variantes tonificaron a River, que empezó a recuperar más la pelota y a manejarla con criterio hasta el área rival, sobre todo por la gestión de Ignacio Fernández, que tuvo una noche contradictoria, ya que en el primer tiempo se perdió un gol abajo del arco que era más sencillo convertirlo que errarlo.

Por 20′ entonces River arrinconó a los trasandinos y estuvo merodeando la posibilidad de llegar al gol, pero el que apareció fue Ignacio González, que solventó cualquier peligro que amenazó su arco.

Y en los 10′ finales otra vez Palestino retomó las riendas del partido, se rehizo y terminó dejando una mejor imagen que el vigente campeón de América, que tuvo una noche para olvidar aunque con dos unidades se mantiene en el segundo puesto del grupo A, en puestos de clasificación a octavos de final.

Fuente: Fútbol Pasión
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