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El sobrepeso y obesidad infantil son unos de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, según los informes de la Organización Mundial de la Salud. El fenómeno es global y afecta cada vez más a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en las zonas urbanas. La prevalencia aumenta a un ritmo alarmante y la Argentina no está exenta de este cuadro.

El peso corporal por encima de lo normal puede provocar que los chicos comiencen a tener problemas de salud que antes se consideraban exclusivos de los adultos, como diabetes, presión arterial alta y colesterol alto. También puede generar baja autoestima y depresión.

Según la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (Ennys) presentada por el secretario de Salud Adolfo Rubinstein, en Argentina el 40% de los chicos entre 5 y 17 años tiene exceso de peso. «Es la nueva modalidad de malnutrición y una nueva epidemia que azota a todos los países de la región», dijo el funcionario y agregó que la «creciente exposición de los niños» a la obesidad «atraviesa a todas las clases sociales».

En los resultados de la encuesta, se destaca además que ”el 13,6% de los niños de entre 2 y 5 años, tiene exceso de peso» en Argentina. «El mayor problema de salud de nuestro país es la malnutrición, focalizada en sobrepeso y obesidad, y va más allá del aspecto sanitario porque genera un déficit en el desarrollo del capital humano», afirmó Rubinstein.

Se abarcó a 21.358 personas que viven en ciudades de al menos 5.000 habitantes de las seis regiones en las que se suele dividir el territorio nacional: Noroeste (NOA), Nordeste (NEA), Cuyo, Centro, Buenos Aires (GBA) y Patagonia. La muestra se dividió en tres rangos etáreos: 0 a 23 meses, 2 a 17 años y 18 años o más; el 52% fueron mujeres y el 48%, hombres.

Los métodos incluyeron un cuestionario sobre alimentación, actividad física y salud, mediciones antropométricas (peso y estatura) e información sobre la ingesta de comida y bebida de las últimas 24 horas. Del total de la población, se seleccionó una parte al azar y se le tomó mediciones bioquímicas: extracción de sangre y muestra de orina.

En los índices de sobrepeso para menores de 18 años «no se encontraron diferencias» relacionadas con el nivel socioeconómico de los hogares, que se midió a través del nivel educativo de los jefes de hogar, la cobertura de salud y los ingresos mensuales, dijo Diana Fariña, directora nacional de Maternidad e Infancia y una de las encargadas de la encuesta.

De la comparación con el sondeo previo, realizado en 2005, surgen algunos datos relevantes para Fariña, ya que los índices de bajo peso se mantuvieron estables por debajo del 2%, mientras que el sobrepeso aumentó. «En la Ennys previa, el bajo peso en menores de 5 años fue del 1,6% y en la Ennys 2, del 1,7%. Sí encontramos diferencia en el exceso de peso: en la Ennys 1 fue del 9,8% y en la segunda, del 13,6%», dijo Fariña.

El factor de la lactancia materna

La secretaría de Salud define a la lactancia materna como «una de las principales estrategias contra el sobrepeso infantil», y se incluyeron en la encuesta unos 5.700 niños de entre 0 y 23 meses. «Sólo el 43% de los menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva (LME)», dijo Fariña, y desglosó los motivos: «el 26% de las madres respondió ‘me quedé sin leche’, el 17% dijo que ‘el niño dejó solo’, el 16% que ‘el niño se quedaba con hambre’ y el 10% que tuvo que salir a trabajar. Los primeros tres motivos muestran una falla del equipo médico», afirmó.

Malnutrición y publicidad

Entre los chicos mayores de 2 años, un factor determinante en el sobrepeso es la ingesta de «alimentos no recomendados», es decir aquellos con alto contenido de azúcar, sal o grasas, y con baja calidad nutricional. «Los patrones alimentarios son, en general, peores en los chicos que en los adultos», dijo Verónica Schoj, directora nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles y también encargada de la Ennys. Y explicó que los menores consumen menos frutas y verduras que los adultos pero más alimentos no recomendados; principalmente gaseosas y golosinas.

Por último, Schoj se refirió a la «publicidad y el etiquetado», al advertir que el 21% de los encuestados compró algún producto en la última semana «porque su hijo lo había visto en una publicidad». Respecto al etiquetado, informó que «el 73% no lee la información nutricional y, del 27% que sí la lee, sólo el 13% la entiende», por lo que llamó a implementar «etiquetas frontales, simples y claras».

Qué podemos hacer como padres y madres

Para ayudar al chico a mantener un peso saludable, hay que lograr un equilibrio entre las calorías que ingiere con los alimentos y bebidas y las calorías que usa cuando realiza actividad física y en su proceso de crecimiento normal. Para los chicos y adolescentes obesos y con sobrepeso, el objetivo es reducir la tasa de aumento, pero al mismo tiempo permitir el crecimiento y desarrollo normales. No se deben iniciar dietas para bajar de peso sin consultar con un médico profesional.

Cada persona es diferente y puede requerir una dieta en particular, pero en líneas generales lo ideal es fomentar hábitos de alimentación saludables. Esto no tiene ningún secreto:

– Ofrecé una variedad de verduras, frutas y productos integrales.

– Incluí leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.

– Elegí carnes magras, aves, pescado y lentejas para ingerir proteínas.

– Serví porciones de tamaño razonable.

– Animá a toda la familia a beber mucha agua.

– Limitá las bebidas azucaradas.

– Limitá el consumo de azúcar y grasas saturadas.

Evitar el sedentarismo y promover actividades al aire libre y deportivos es fundamental también, no sólo por el peso sino además para generar un mayor vínculo intrafamiliar.

Fuente: TN

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