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No escuchar bien a la maestra, perderse entre los murmullos de la clase, no poder seguir las conversaciones entre los compañeros, generan en lo niños y niñas no solo problemas de aprendizaje sino también de adaptación social. Para evitar problemas de comunicación que impacten en la vida presente y futura de los chicos, la mejor opción es detectarla a tiempo y avanzar en el tratamiento correspondiente.

Señales de alerta en el colegio

Los maestros pueden detectar si un chico tiene dificultades para escuchar si no responde cuando se lo llama o se le pide algo, si tiene problemas para reconocer de dónde viene un sonido, cuando frecuentemente requiere que le repitan las consignas, si no cumple órdenes o las malinterpreta o cuando, ante una instrucción clara, tiene que imitar a sus compañeros. Ante cualquiera de estos comportamientos se debe llamar a los padres y sugerir la consulta con un médico otorrinolaringólogo. Por parte de los docentes, es una gran responsabilidad advertir esto a tiempo, antes de que la dificultad sea notada por los compañeros de clase y puedan darse situaciones de burla o apartamiento social.

En cuanto a los alumnos que ingresan al colegio con un diagnóstico de hipoacusia previo, y tienen audífonos o bien implante coclear, el conocimiento por parte de los docentes resulta vital, ya que es un buen abordaje dentro del aula lo que en definitiva hará que puedan desarrollar el proceso de aprendizaje con normalidad. Para que esto suceda, los profesores pueden adoptar ciertas actitudes que harán del aula un mejor ambiente.

Entornos auditivos saludables

Independientemente de la condición auditiva de cada niño, la promoción de hábitos y ámbitos saludables desde este punto de vista es fundamental para su desarrollo. El bullicio exacerbado y los constantes estímulos de ruido constituyen un problema especialmente en la infancia, porque los oídos son más sensibles y un entorno negativo puede derivar en déficits de comunicación y aprendizaje con consecuencias presentes y futuras.

Dentro del aula, colocar filtro o goma debajo de las patas de las sillas para disminuir el ruido de arrastre cuando se mueven, poner alfombras alrededor del aula para absorber el sonido y cerrar la puerta para bloquear los ruidos externos, son algunas medidas simples que contribuyen a que todos los chicos mejoren su rendimiento, y en especial los niños hipoacúsicos. Si en el curso hay un alumno con esta condición, hablarle claramente, emplear ayudas visuales para reforzar lo que enseña, anunciar los nuevos temas en el pizarrón y, sobre todo, animarlo decir con confianza si entendió o no lo que se le dijo, es una actitud primordial. Cuanto menos se oculte la hipoacusia, más normalmente podrá desarrollarse el estudiante en aula y con sus compañeros.

«En el desarrollo del lenguaje, la pérdida auditiva tiene consecuencias de largo alcance. Por eso, prevenir los problemas de audición y disminuir su impacto en quienes los tienen con entornos acordes y tratamientos apropiados es elemental para que los niños puedan avanzar en su escolaridad, adquirir nuevo vocabulario, interactuar con sus pares e integrarse socialmente», concluye la Lic. Constanzo de MED-EL Argentina.

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