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Solo seis de cada diez bebés de hasta dos meses de vida son alimentados exclusivamente con leche materna en la Argentina. Estas cifras las proveyó la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), desde donde además destacaron que a los seis meses la lactancia se da en cuatro de cada diez.

Las estadísticas provienen de la última Encuesta Nacional de Lactancia Materna, que relevó más de 23.000 casos en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se conmemora hasta el 7 de agosto.

«Entre los principales motivos detrás de este indicador están el desconocimiento de los padres y muchas veces la supuesta comodidad. También puede llegar a ser un obstáculo la inserción laboral de la mujer e incluso la falta de persistencia en el consejo médico», describió Gustavo Sager (MN 15088), médico pediatra y presidente de la Subcomisión de Lactancia Materna de la SAP.

Por su parte la pediatra Mónica Waisman (MN 41389), miembro de la misma subcomisión, afirmó que las necesidades de los chicos hasta los seis meses «son cubiertas a la perfección por la leche materna exclusiva», ya que «no existe ningún otro producto que pueda brindarles todos los nutrientes necesarios para crecer de manera sana». «Si bien la tendencia de acceso a la lactancia materna está en aumento con respecto a períodos anteriores, aún estamos muy por debajo de las cifras ideales», señaló la especialista.

La composición de la leche materna

Desde la SAP explicaron que «la leche materna no es una sola», sino que varía según el tiempo que tome el niño.

«En los primeros minutos sale leche con altos contenidos de agua y azúcar, para calmar la sed y el hambre urgente. Luego, le otorga proteínas y, finalmente, presenta una alta proporción de grasas: cinco veces más que al inicio de la ingesta», detallaron. Por eso, «se debe dejar al bebé en la misma mama hasta que quede saciado, para que reciba los tres tipos de leche», enfatizaron.

Con respecto a la alimentación complementaria con leches de fórmula, los expertos detallaron que «solo deben ser incorporadas por indicación específica del pediatra y en casos muy puntuales», ya que «no tienen la misma calidad nutricional ni inmunológica» que la materna.

“Tiene tres características que la hacen única: es humana, lo que implica que no haya riesgo de alergias y esté diseñada especialmente para nuestra especie; es viva, es decir, tiene glóbulos blancos que ayudan a que el bebé esté protegido ante agentes infecciosos; y es cambiante, porque se adapta a las necesidades del bebé tanto con el correr de los días como con el pasar de los minutos de toma», completó Sager.

Fuente: TN

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